Conociendo la temática que se trata, esta entrada debería haber sido una de las primeras. No he podido
resistir la tentación de volver a hablar sobre ello, ya que a través de varios
correos he visto que preocupa saber si es verdad que nos comunicamos con nuestros seres
queridos ya fallecidos.
La respuesta es un sí
rotundo. Nuestros
seres queridos que ya han fallecido, mandan mensajes y señales que si
tenemos una actitud abierta podremos ser capaces de percibir con más o menos
claridad.
Comprendo que a veces resulta complicado creen en ello y cuando sentimos que sus presencias están junto a nosotros, la mente es la primera en lanzar una señal gigantesca de alerta, ¿qué pasa aquí, estoy loca? ¿es tal mi deseo de sentirles que lo imagino? Y como éstas, surgen miles de preguntas que nos bombardean y preocupan. Indudablemente, es básico y fundamental ser realistas y tener los pies bien aferrados al suelo.
Comprendo que a veces resulta complicado creen en ello y cuando sentimos que sus presencias están junto a nosotros, la mente es la primera en lanzar una señal gigantesca de alerta, ¿qué pasa aquí, estoy loca? ¿es tal mi deseo de sentirles que lo imagino? Y como éstas, surgen miles de preguntas que nos bombardean y preocupan. Indudablemente, es básico y fundamental ser realistas y tener los pies bien aferrados al suelo.
He
pensado que estaría bien, hablar sobre dos de las maneras más comunes que no únicas, en que
se manifiestan nuestros seres queridos tras su fallecimiento, como son los aromas y los sueños.
A lo largo de mi vida, he vivido y
escuchado muchas historias en las que los seres que se han ido, han establecido
contacto con sus familiares, amigos o allegados. Los motivos de estas comunicaciones
son varios, despedirse, saludar, avisar e informar sobre un tema, dar
información...
Podemos notar su
presencia al oler su perfume, el aroma que les
identificaba. Normalmente el olor aparece brevemente apenas dura unos segundos,
lo suficiente como para reconocerlo y asociarlo a la persona que se ha
ido.
Pondré un ejemplo que me ha pasado a mi. Mi abuelo falleció hace más de
veinte años y
usaba una colonia que ahora apenas se utiliza. Hace unas semanas estaba en la
calle pensando en mis cosas cuando de repente olí un aroma inconfundible para mí. Pensé en mi
abuelo y sentí que me hacía saber que estaba conmigo. Pero por si acaso, preferí
comprobar que no me había equivocado, así que miré a mi alrededor por si me
había cruzado con alguien que usara la misma colonia. No me había cruzado con
ninguna persona y no había nadie a mi alrededor. No era la primera vez que me
pasaba y sospecho que tampoco será la última. Lo divertido es que nunca se
cuándo volverá a ocurrir ni en que lugar ni momento. Pero cuando lo sienta,
sabré que está conmigo.
Otras veces aparecen en nuestros sueños. Les podemos
ver, nos cuentan cómo se encuentran, si están bien, si son felices; en otras,
suelen despedirse si no han tenido la oportunidad de hacerlo antes, y también
nos pueden dar alguna información avisándonos sobre algo que desconocemos, que
necesitamos saber y puede llegar a ocurrir.
La comunicación con nuestros seres es
más habitual de lo que mucha gente piensa. La mayoría de estos contactos son
agradables, tranquilizadores y dejan mucha paz en nosotros; y ayudan a tener
otra visión de la vida y la muerte.

Hola , queria saber si las personas fallecidad hace 500 o 600 años pueden vernos y saber quien son sus familiares
ResponderEliminarHola, me gustaria saber si las personas que fallecieron hace 500 o 600 años pueden vernos y saber quien son sus familiares, Gracias
ResponderEliminarHola, me gustaria saber si las personas que fallecieron hace 500 o 600 años pueden vernos y saber quien son sus familiares, Gracias
ResponderEliminarHola , queria saber si las personas fallecidad hace 500 o 600 años pueden vernos y saber quien son sus familiares
ResponderEliminar