Mary Carmen en uno de los comentarios de
la entrada anterior, tras
la muerte de su madre, preguntaba a dónde había ido, cómo estaba y se sentiría,
que pensaría, si podía verle, etc. Éstas son algunas de las
preguntas que solemos hacernos cuando perdemos a un ser querido.
Antes de que llegue el momento de la muerte,
los seres que están a punto de partir, suelen hablar de que ven a seres que partieron antes
que ellos. A veces comentan que están con su madre,
que ha venido a
buscarles un tío, un hermano, un amigo,
etc.
No partimos sólos, lo hacemos acompañados por seres
que amamos, quisimos y tenemos una vinculación especial con ellos. Nos guían y
tranquilizan, haciendo que el tránsito sea lo más fácil y tranquilo
posible.
Al morir, no todos seguimos el mismo proceso; unos van
más rápido y otros más lentos, pero seguimos el camino correcto, el de la
luz. Volvemos a casa, pero cada uno sigue su ritmo y vibración.
Algunos seres pasan de plano y otros deciden quedarse para ocuparse de sus
proyectos, seguir aprendiendo, ayudar a sus familiares, etc.
Las personas que se marcharon sin haber podido
arreglar problemas o situaciones que quedaron inconclusas, suelen necesitar más
tiempo para superarlas que quienes se marcharon libres de
responsabilidades. Incluso, hay seres que necesitan pasar un tiempo
descansando y recuperándose del sufrimiento o dolor que pudieron vivir tras
sufrir una larga enfermedad, dolorosas experiencias, frustraciones o situaciones
complicadas.
Tras pasar digamos "por unas vacaciones
relajantes" donde el alma se
recupera, algunos seres eligen quedarse junto a
sus seres queridos aportando su luz y guía, su fuerza para que superen el dolor
de su pérdida o ayudarles en otras situaciones.
Si, los seres nos escuchan, nos ven, nos sienten. Lo
hacen a nivel energético, a través del amor que nos une, aunque
invisible es poderoso y eterno.
¿Podemos pedirles que nos ayuden? La
respuesta es si, pero sin
abusar. Siempre y cuando lo hagamos con el corazón, desde el amor, y tengamos
muy claro que ellos son libres de partir y deben seguir su camino hacia la luz.
Es decir, no debemos atarles para que se queden con nosotros, aunque
ellos eligan continuar a nuestro lado por algún motivo especial.
¿En qué nos pueden ayudar? A superar nuestro dolor, la
pena, la ausencia, en saber cómo se encuentran, si están bien, en algún tema
concreto que nos preocupe, etc.
Nosotros también podemos ayudarles. Aunque se encuentren bien,
nunca está de más enviarles luz y amor, para que sigan su camino, su
proceso.
Permaneceremos atentos a nuestros sueños, pues es
habitual que les veamos mientras soñamos y nos den información, como
por ejemplo, se despidan si antes no lo pudieron hacer, nos dicen si están bien,
o nos mandan amor y paz....
Además de los sueños pueden notarse su presencia a
través de otras señales, como pueden ser los aromas, luces de
colores, sentirles cerca porque nos acarician, etc. Cada persona es un mundo y ellos se pondrán en
contacto con nosotros de la manera que consideren que es la más adecuada para
que podamos entender lo que nos dicen.
Y por último, si vemos que no somos capaces de
interpretar o ver sus señales, siempre podemos acudir a algún especialista que
sea de confianza que nos ayude a comunicarnos con ellos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario