martes, 31 de enero de 2012

Preguntas sobre nuestros seres queridos ante su partida


Mary Carmen en uno de los comentarios de la entrada anterior, tras la muerte de su madre, preguntaba a dónde había ido, cómo estaba y se sentiría, que pensaría, si podía verle, etc. Éstas son  algunas de las preguntas que solemos hacernos cuando perdemos a un ser querido.

Antes de que llegue el momento de la muerte, los seres que están a punto de partir, suelen hablar de que ven a seres que partieron antes que ellos. A veces comentan que están con su madre, que ha venido a buscarles un tío, un hermano, un amigo, etc. 

No partimos sólos, lo hacemos acompañados por seres que amamos, quisimos y tenemos una vinculación especial con ellos. Nos guían y tranquilizan, haciendo que el tránsito sea lo más fácil y tranquilo posible.

Al morir, no todos seguimos el mismo proceso; unos van más rápido y otros más lentos, pero seguimos el camino correcto, el de la luz. Volvemos a casa, pero cada uno sigue su ritmo y vibración. Algunos seres pasan de plano y otros deciden quedarse para ocuparse de sus proyectos, seguir aprendiendo, ayudar a sus familiares, etc.

Las personas que se marcharon sin haber podido arreglar problemas o situaciones que quedaron inconclusas, suelen necesitar más tiempo para superarlas que quienes se marcharon libres de responsabilidades. Incluso, hay seres que necesitan pasar un tiempo descansando y recuperándose del sufrimiento o dolor que pudieron vivir tras sufrir una larga enfermedad, dolorosas experiencias, frustraciones o situaciones complicadas.

Tras pasar digamos "por unas vacaciones relajantes" donde el alma se recupera, algunos seres eligen quedarse junto a sus seres queridos aportando su luz y guía, su fuerza para que superen el dolor de su pérdida o ayudarles en otras situaciones.

Si, los seres nos escuchan, nos ven, nos sienten. Lo hacen a nivel energético, a través del amor que nos une, aunque invisible es poderoso y eterno.

¿Podemos pedirles que nos ayuden? La respuesta es si, pero sin abusar. Siempre y cuando lo hagamos con el corazón, desde el amor, y tengamos muy claro que ellos son libres de partir y deben seguir su camino hacia la luz. Es decir, no debemos atarles para que se queden con nosotros, aunque ellos eligan continuar a nuestro lado por algún motivo especial.

¿En qué nos pueden ayudar? A superar nuestro dolor, la pena, la ausencia, en saber cómo se encuentran, si están bien, en algún tema concreto que nos preocupe, etc.

Nosotros también podemos ayudarles. Aunque se encuentren bien, nunca está de más enviarles luz y amor, para que sigan su camino, su proceso. 

Permaneceremos atentos a nuestros sueños, pues es habitual que les veamos mientras soñamos y nos den información, como por ejemplo, se despidan si antes no lo pudieron hacer, nos dicen si están bien, o nos mandan amor y paz....

Además de los sueños pueden notarse su presencia a través de otras señales, como pueden ser los aromas, luces de colores, sentirles cerca porque nos acarician, etc. Cada persona es un mundo y ellos se pondrán en contacto con nosotros de la manera que consideren que es la más adecuada para que podamos entender lo que nos dicen.

Y por último, si vemos que no somos capaces de interpretar o ver sus señales, siempre podemos acudir a algún especialista que sea de confianza que nos ayude a comunicarnos con ellos.

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