El Dragón Chino Celestial es una
analogía de la historia de China. No es casual que los chinos se
proclamen a sí mismos “descendientes del dragón”
(Lung Tik Chuan Ren).
Son criaturas míticas divinas que representan la
abundancia, la prosperidad y la buenaventura. Son también un emblema del
emperador y de los caudillos imperiales porque significan grandeza y
bondad.
El dragón chino, llamado
Lung, simboliza poder y excelencia, valentía y atrevimiento,
heroísmo y perseverancia, nobleza y divinidad. Un dragón derrota obstáculos
hasta lograr el éxito. Es enérgico, decisivo, optimista, inteligente y
ambicioso.
A diferencia de las contraproducentes energías
asociadas a los dragones occidentales, la mayoría de los dragones orientales son
bellos, amigables y sabios. Son como unos “ángeles del
Oriente”.
EL AÑO DEL DRAGÓN
El Año del Dragón tiene lugar
cada doce años. Los astrólogos orientales siguen sosteniendo
que los niños nacidos ese año gozan de riqueza y salud durante mucho tiempo.
También se dice que los dragones
son tan sabios que se desempeñan como asesores reales.
Es famosa la leyenda de un rey
camboyano del siglo trece que gastó una gran fortuna encerrado en una
torre durante una noche consultando a un dragón de nueve
cabezas sobre los pasos a seguir para perfeccionar su reinado.
UN DEFECTO, MIL VIRTUDES
Pero los dragones orientales son
sumamente orgullosos... Cuando no se escuchan sus consejos o no se lo adora lo
suficiente, son capaces de detener la lluvia, invocar tormentas, acarrear
inundaciones y causar escasez de alimentos.
En este sentido, se asemejan a los dioses
griegos. Son famosas las ofrendas o “hecatombes” obsequiadas al dios
Apolo, a Zeus o a Poseidón para
aquietar sus ánimos, hacer peticiones o evitar tragedias.
El Dragón significa la esencia
de vida, el aliento celestial conocido como “sheng chi”. Es
generador de calor, fuente de luz, propulsor de agua, destructor de desgracias.
Se trata de la personificación de las fuerzas de la Madre
Naturaleza.
La protección y la vigilancia son sus máximas
capacidades. Por tratarse de animales divinos, pueden conjurar espíritus
malignos errantes y otorgar seguridad a quienes llevan sus emblemas.
En síntesis: el dragón chino es
una analogía de la Buena Fortuna
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