miércoles, 1 de febrero de 2012

CÓMO ENRIQUECER EL VOCABULARIO




 No debemos tener miedo al diccionario, al contrario, si lo que queremos es enriquecer nuestro vocabulario debemos tenerlo siempre a mano. No se trata, ni mucho menos, de que lo estudiemos concienzudamente como si fuera objeto de examen, pero sí que su utilización sea frecuente mientras escribimos e incluso mientras leemos.
El diccionario es la principal herramienta del escritor. El escritor no es un ser sobrehumano dotado de un chip especial donde se almacenan todas las palabras que componen nuestro rico idioma. El escritor duda, ignora, se equivoca, sabe lo que quiere expresar pero, a veces, no encuentra el término adecuado o sencillamente prefiere utilizar otro que se ajuste más a sus pretensiones literarias. El escritor está, por tanto, obligado a usar el diccionario, a enriquecerse con él, a aprender.
El diccionario nos puede servir para controlar la ortografía, para conocer el significado de una palabra, para comprobar la conjugación de verbos y la formación del plural o del femenino de nombres y adjetivos, para conocer expresiones o el contexto de la utilización de un vocablo.
Podemos disponer en el mercado de diccionarios alfabéticos de significados, de sinónimos y antónimos, sobre dudas de la lengua, diccionarios de incorrecciones, particularidades y curiosidades del lenguaje o de ortografía básica.
Son de destacar los diccionarios especializados que tengan relación con el tema concreto sobre el que se desea escribir. Difícil lo tiene el que quiera basar un capítulo de su novela en un partido de tenis y no tenga ni idea del deporte en cuestión ni de los términos habituales, tanto del juego, como del lugar donde se desarrolla, torneos u otros aspectos. Quien dice tenis dice agricultura, construcción, geografía arquitectura, biología, música y un largo etcétera.
También son importantes los diccionarios analógicos. En ellos, al buscar una palabra, encontraremos todas las voces que están dentro de su campo semántico o tienen relación con él. Resultan muy útiles para el escritor bajo de inspiración, bloqueado o sin recursos.
Y dicho esto ¿no os apetece echarle un vistazo a un diccionario? En cualquier caso, repito, no debemos tenerle miedo sino convertirlo en nuestro mejor amigo.


Yo en lo personal he realizado diversos ejercicios para enriquecer mi vocabulario y me ha dado resultado; comparto contigo mi fórmula:
a) Resuelve ejercicios que venga en revistas como sopa de letras, crucigramas, sinónimos, antónimos, etc. esto te ayudará a conocer palabras nuevas.
b) Ante cada duda que te surja de alguna palabra, acude a algún especialista en la materia, si no es posible utiliza un diccionario.
c)Nunca te quedes con signos de interrogación en la cabeza, quiero decir que despejes tus dudas en tiempo y forma, si no es posible lleva contigo una libretita y resuélvelo a la brevedad posible.
d) Lee; esto es lo más viable para enriquecer el vocabulario de las personas.
e) Con cronómetro en mano (o reloj) fija un tiempo (puedes comenzar con 3 minutos, luego dos, uno...) dices una letra fácil hasta aumentar el grado de dificultad. Ejemplo: dices la letra "c" y en 3 minutos escribes todas las palabras que se te ocurran con esa letra, después bajas el tiempo y aumentas la dificultad de la letra, verás que dá resultado.
f) Lee un párrafo de tu interés y trata después (sin volverlo a leer) de escribir lo que te acuerdes a manera de ensayo, el chiste es que tu escribas más de lo que leíste (extensión del párrafo)...
ESPERO HABERTE AYUDADO.

  El idioma español es sumamente rico en palabras y expresiones. Pero la mayoría de los hablantes tiende a utilizar un número limitado de ellas. Se aprenden muchas a través del vocabulario de los demás y, en gran parte, de la lectura. Ponerlas en uso es lo que a veces resulta difícil.
     Más de una vez, aparecen en la lengua, tanto oral como escrita, expresiones basadas en comparaciones, que se inician con "como". Algunas son propias de la lenguaje popular, otras del escrito. Pero todas, de una forma u otra son válidas.
     Pierden esa validez, esa autenticidad si se manifiestan una y otra vez en el hablar de determinada persona. Por lo tanto, es importante saber cómo sustituirlas. Será el usuario quien determinará cuál de ellas, que son prácticamente sinónimas, se adapta mejor al la situación, al texto que acaba de crear.
     Estas son algunas de las más usuales:

1) Como anillo al dedo
     La invitación le cayó como anillo al dedo. 

Sinónimos: adecuada, oportuna, conveniente, justa, apropiada, beneficiosa, ventajosa, favorable.

2) Como quien oye llover
     Escuchó sus disculpas como quien oye llover.

Sinónimos: displicente, indiferente, frío, desentendido, despreocupado, escéptico, impasible, imperturbable, inexpresivo, impertérrito, apático.

     Algunos de estos adjetivos se convertirán en adverbios- tomarán la terminación "mente"- si la oración así lo requiere.
     Escuchó sus disculpas indiferentemente.
3) Como un libro abierto
     Como un libro abierto, contesta todas nuestras preguntas.Sinónimos: sabio, conocedor, entendedor, avezado, experimentado, versado, competente, documentado, experto, técnico, ducho, competente.

4) Como alma en pena
     
Durante meses, anduve como alma en pena.

Sinónimos: afligido, desesperado, triste, abatido, despechado, descorazonado, decepcionado, desilusionado, desalentado, desmoralizado, agobiado, angustiado, abrumado, sofocado, rendido, apenado, apesadumbrado.

5) Como carne y uña
     Toda la vida fueron como carne y uña.  

Sinónimos: unidos, inseparables, íntimos, entrañables, apegados, dilectos. 
6) Como esperanza de pobre
     
Fue una discusión larga como esperanza de pobre. 
Sinónimos: interminable, inacabable, inagotable, perpetua, eterna, prolongada, pertinaz, persistente, alargada, dilatada, extendida.

7) Como un angelito
Después del desastre que hizo, nos miró como un angelito. 

Sinónimos: inocente, ingenuo, candoroso, cándido, simple, puro, sencillo, confiado, franco, sincero.

8) Como un sol
     
Entró como un sol a darnos la noticia. 
Sinónimos: contento, alegre, resplandeciente, esplendoroso, alborozado, risueño, festivo, gozoso, regocijado, satisfecho, entusiasmado, jovial, radiante, dichoso, eufórico.

     Ninguno, o casi ninguno, de los sinónimos, seleccionados quiere decir exactamente lo mismo que la expresión comparativa de la que se partíó. Por otra parte, para usarlos, seguramente hay que modificar algunos elementos de la oración. Pero existen, son muchos, y limitarse siempre al uso de las mismas expresiones empobrece el vocabulario y aburre al oyente o al lector.

¿Por qué hablar en público es mejor que leer?
1) Porque el oyente siente que le dedican más tiempo.
2) Porque el oyente cuenta con la mirada del hablante.
3) Porque el oyente está pendiente del tono del orador.
4) Porque el oyente y el hablante se valen del lenguaje corporal de este último.
¿Qué precauciones hay que tener en cuenta para poder hacerlo?
1) Saber qué se quiere decir.
2) Saber qué finalidad se persigue.
3) Saber a quién se destina la exposición.
4) Seleccionar el vocabulario adecuado.
¿Qué medidas se deben tomar en cuenta cuando se habla?
1) Seleccionar el tono.
2) Tener presente el movimiento cuerpo.
3) Hablar de manera que el oyente entienda a medida que escuche.
4) Tener presente la posibilidad de comprensión del oyente.
5) Ponerse en el papel del oyente.

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