miércoles, 2 de julio de 2014

Como llegar a ser un experto en cualquier área.


Existe un único elemento que es la fuente de la distancia en rendimiento que existe entre un aficionado y un experto. Y ese elemento es la DEDICACIÓN.
Erróneamente, muchas personas achacan al hecho de ser un “prodigio”, la consecución de grandes resultados. Nada más lejos de la realidad.
Según el Dr. K. Anders Ericsson, profesor de la Florida State University, y experto que ha pasado más de 20 años estudiando a genios y prodigios, cualquier persona que se dedique intensamente a algo con la mentalidad de progresar con cada práctica, terminará por convertirse en un absoluto experto en esa área.
Textualmente, él afirma en uno de sus escritos:
“Los grandes realizadores, no se mantienen haciendo las mismas cosas una y otra vez, sino que trabajan para conseguir mayores niveles de control en cada aspecto de su rendimiento. Esa es la razón por la que no encuentran el trabajo de sus prácticas aburrido. Cada sesión de práctica y aprendizaje están trabajando en hacer algo mejor de lo que lo hicieron la última vez.”
Así pues, la gran clave no está en cuanto se practica, sino en como se practica.
Para mejorar realmente en algo, no hay que mantenerse haciendo las cosas en las que uno ya es bueno, evitando las cosas que nos resultan más difíciles y complicadas. Ese es el error que condena a muchas personas a ser aficionadas toda su vida y no les permite llegar al nivel de expertas.
El nivel de experto no se le regala a nadie. Es fruto de un esfuerzo constante y dedicado, en base a producir mejoras progresivas en nuestro desempeño.
El aficionado, cuando algo ya le sale relativamente bien, se dice a si mismo: “Ahora que ya puedo hacerlo, voy a mantenerme haciéndolo del mismo modo.” Mientras el experto, continúa diciéndose constantemente a si mismo: “Siempre hay un modo de seguir haciendo cada vez mejor las cosas”. Y se enfoca en producir mejoras en cada una de sus prácticas.
Realmente lo único que te separa del punto en el que estás hoy hasta convertirte en un experto de primera línea mundial en el tema que desees es DEDICACIÓN.
Dedicación constante por hacer cada día mejor las cosas.
Dedicación para esforzarte el tiempo necesario hasta alcanzar maestría.
Dedicación perseverante con el compromiso de no creer nunca que has llegado, sino pensar que siempre hay nuevas cimas que alcanzar.
Con esa dinámica, hoy ya está más que sobradamente demostrado que cualquier persona, – repito: Cualquier persona- si está dispuesta a pagar el precio en DEDICACIÓN puede convertirse en un experto de primera línea mundial en cualquier área.

7 formas de mantenerte en positivo la mayor parte del tiempo.

Ha quedado sobradamente demostrado que mantenerse positivo es un factor clave para mejorar la salud, las relaciones, los resultados profesionales y para sentirse más realizado. Veamos siete claves para mantenerte positivo.
1.-La actitud lo es todo.
La actitud no es más que las “lentes” a través de las cuales tu ves el mundo y lo que te sucede. Una misma situación te hará sentirte de manera muy diferente según te enfrentes a ella con una buena o una mala actitud. ¿Sueles ver las cosas por su lado negativo? Si es así, comienza a esforzarte por cambiar. Imagina cuanto cambiaría tu vida si mirases siempre desde la perspectiva positiva cualquier situación.
2.-Trata a los demás con amabilidad y respeto.
Valora a cada persona con la que te relaciones. Valora que esas personas tienen sus propios sentimientos y su perspectiva de la vida, que no tiene porque coincidir con la tuya.
3.-Evita las comparaciones.
Estar constantemente comparándote a ti mismo con los demás te restará una cantidad increible de energía. Mirar a los demás enfoca tu atención en el exterior, en lugar de enfocarla en tu interior para determinar que mejoras debes introducir en tu vida para alcanzar tus mayores objetivos. Deja de compararte con nadie. Tu eres único y especial.
4.-Acepta la responsabilidad por tus acciones, tus resultados y tu vida.
No escurras el bulto. Es muy común tratar de buscar culpables a nuestro alrededor cuando las cosas no salen bien. Acepta de uan vez por todas que tu eres el responsable de tu propia vida. Decide tomar el control. Deja ya a un lado las excusas y ponte manos a la obra. Si algo sale mal, aprende de ello y vuelve a intentarlo con mayor determinación. Utiliza esos obstáculos como peldaños hacia tu éxito.
5.-Haz una lista de lo que has conseguido en la vida.
Andamos tan ocupados en nuestras rutinas diarias, que pocas veces nos paramos a reflexionar y a celebrar los logros que hemos ido consiguiendo. Toma conciencia de lo que vas avanzando. Eso te aportará energía y te situará en la dinámica de “Yo puedo hacerlo”.
6.-Valora a las personas que te rodean.
Familiares, amigos, compañeros de trabajo, y otras personas que entran en relación contigo cada día, seguro que están aportando cosas importantes a tu vida. Agradeceles que sean parte de tu “equipo” en la vida. Haz que se sientan valoradas y queridas. Podemos dar aprecio, amor y reconocimiento de manera ilimitada. No seas avaro con los elogios.
7.-Disfruta de manera apasionada todas las pequeñas maravillas que te ofrece la vida.
El simple hecho de estar vivo te brinda la oportunidad de disfrutar de cosas maravillosas cada día. Una simple sonrisa de alguien, ver una pequeña flor, un detalle de tus hijos, uan comida especial, un proyecto bien terminado, un momento de descanso… La vida esta llena de pequeños momentos maravillosos y extraordinarios. Comienza a vivirlos con pasión. Disfrutalos, saborealos… y harás de tu vida una auténtica fiesta.

ME DOY PERMISO


Me doy permiso para separarme de personas que me traten con brusquedad, presiones o violencia, de las que me ignoran, me niegan un beso, un abrazo...
No acepto ni la brusquedad ni mucho menos la violencia aunque vengan de mis padres o de mi marido, o mujer, ni de mis hijos, ni de mi jefe, ni de nadie.
Soy un ser humano que trata con consideración y respeto a los demás. Merezco también consideración y respeto.
No he nacido para entretener y dar energía a los demás a costa de agotarme yo: no he nacido para estimularles con tal de que continúen a mi lado.
Mi propia existencia, mi ser; ya es valioso.
Si quieren continuar a mi lado deben aprender a valorarme.
Mi presencia ya es suficiente: no he de agotarme haciendo más.
No voy a cargar con responsabilidades que corresponden a otros y que tienen tendencia a desentenderse.
Me doy permiso para no hundirme las espaldas con cargas ajenas
Me doy permiso para dejar que se desvanezcan los miedos que me infundieron mis padres y las personas que me educaron. El mundo no es sólo hostilidad, engaño o agresión: hay también mucha belleza y alegría inexplorada.
Decido abandonar los miedos conocidos y me arriesgo a explorar las aventuras por conocer.
Más vale lo bueno que ya he ido conociendo y lo mejor que aún está por conocer. Voy a explorar sin angustia.
Me doy permiso para no agotarme intentando ser una persona excelente.
No soy perfecto, nadie es perfecto y la perfección es oprimente.
Asumo plenamente mi derecho a defenderme, a rechazar la hostilidad ajena, a no ser tan correcto como quieren; y asumo mi derecho a ponerles límites y barreras a algunas personas sin sentirme culpable.
No he nacido para ser la víctima de nadie.
Me doy permiso para no estar esperando alabanzas, manifestaciones de ternura o la valoración de los otros.
Me permito no sufrir angustia esperando una llamada de teléfono, una palabra amable o un gesto de consideración.
Soy yo quien me valoro, me acepto y me aprecio No espero a que vengan esas consideraciones desde el exterior.
Y no espero encerrado o recluido ni en casa, ni en un pequeño círculo de personas de las que depender.
Y me doy permiso para saborear las cosas de la vida que mi cuerpo y mi mente pueden asimilar con un ritmo tranquilo.
Me doy permiso para ser inmune a los elogios o alabanzas desmesurados: las personas que se exceden en consideración resultan abrumadoras. Y dan tanto porque quieren recibir mucho más a cambio o bien engañarte.
Si intentan presionarme para que haga lo que mi cuerpo y mi mente no quieren hacer, me afirmo tranquila y firmemente diciendo que no. Es sencillo y liberador acostumbrarse a decir "no".
Me doy el permiso más importante de todos: el de ser auténtico. No me impongo soportar situaciones y convenciones sociales que agotan, que me disgustan o que no deseo. No me esfuerzo por complacer.
Elijo lo que me da salud y vitalidad.
Me hago más fuerte y más sereno cuando mis decisiones las expreso como forma de decir lo que yo quiero o no quiero, y no como forma de despreciar las elecciones de otros.
No me justificaré: si estoy alegre, lo estoy; si estoy menos alegre, lo estoy.
Me permito estar tal como me sienta bien conmigo mismo y no como me ordenan las costumbres y los que me rodean: lo "normal” y lo "anormal" en mis estados emocionales lo establezco yo.
Me doy permiso para decidir en mi vida que está bien para mí y que no está bien, pese las críticas ajenas.
Me doy permiso para quererme y no permitir que otros me utilicen aprovechándose de mi generosidad.


Me doy permiso…….