Pienso en los Reyes Magos y automáticamente
aparecen ante mi, imágenes de niños sonrientes, ilusionados, llenos de esperanza,
temorosos y a la vez entusiasmados, y sobre todo, llenos de
alegría.
Así que aprovechando que son fechas en las que
los niños son más protagonistas que otras veces, hablaré de ellos en esta
entrada.
Los niños están abiertos a lo nuevo, no
analizan como nosotros todo lo que ven, piensan, sienten y
perciben. La imaginación y creatividad forman parte de sus vidas,
pero tampoco debemos olvidar que están menos contaminados mentalmente que
nosotros.
La mayor parte de los niños perciben situaciones y
seres. Con el paso del tiempo dejan de hacerlo, ya sea por la
educación que reciben, porque vivimos en una sociedad que tiende a marginar y
criticar a los diferentes, porque se les olvida que saben ver. no le dan
importancia a lo que perciben, etc..
Hace unos días, unos padres me comentaban que su niño de cuatro años,
les dijo que cuando era pequeño, antes de ser el de ahora, vivía en un pueblo,
tenía un burro, se llamaba Carmen y les describió a qué se dedicaba.
Lo dijo sin más, no le dio importancia a lo que decía. Sabía quién había sido en
otra vida, lo consideraba normal.
El niño recordó de pronto quién había sido, y este
hecho no suele ser único, ni especial. Muchas veces los niños recuerdan pasajes
o información de sus vidas pasadas y saben quiénes son en la actual. Para ellos
no supone ningún trauma, ni un problema. Se trata simplemente de una información
más.
Otro niño, el hijo de una amiga mía, ve a seres que se han muerto
desde que era pequeñito. Pensaba que el resto de su familia les veía
y no entendía por ejemplo, que cuando se montaban en el coche, su madre no les
pusiera el cinturón de seguridad a los niños que les acompañaban. Según fue
haciéndose más mayor, fue consciente de que veía con claridad a los seres, ya
fueran niños o adultos. A
veces se asustaba porque, algunos seres le pedían ayuda y él no sabía a qué se
referían. Otras veces, en cambio, se sentía seguro al sentirse acompañado por
luces de colores.
Este niño, gracias a la ayuda de su
madre, ha ido entendiendo e integrando lo que
ve y percibe. Para él es algo natural, forma parte de su ser. Es un niño normal,
que se ríe, juega y divierte como el resto de los niños de su edad.
Ante la llegada de los Reyes Magos, permitámonos ser
de nuevo niños, recordemos la ilusión que teníamos y que ésta jamás falte en
nuestras vidas. La ilusión es uno de los motores que hacen que la
vida tenga sentido y sea más positiva, divertida, esperanzadora y alegre.
Felices Reyes Magos a todos.

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