miércoles, 1 de febrero de 2012

La dicción







¿Cuál es el origen de la mayoría de las dificultades de dicción?
Creemos que proceden de malos hábitos acumulados desde
la niñez o la adolescencia y que se afianzan posteriormente.
Estos hábitos tienen como principal característica
una PRONUNCIACIÓN NEGLIGENTE.
Suelen mostrar variantes como éstas:
Sonidos mortecinos de las últimas palabras de cada oración,
consonantes que se “arrastran”;
palabras que se modifican al “tragarse” una parte,
términos y expresiones que se unen incorrectamente.
No son pocos los que se originan en la costumbre de hablar “entre dientes”,
que suelen producir tensiones en las mandíbulas
y que trastornan el fluir regular de la saliva.


Los ejercicios siguientes estimulan una buena pronunciación.
Sirven para corregir buena parte de los males comentados y,
básicamente, para los que tienen su origen en la pereza y el desánimo.


1- Lea una página de un libro sin emitir ningún sonido.
Al hacerlo, fuerce los movimientos faciales,
en particular los labios, lengua y mandíbula.
Actúe como si declamara en ALTA VOZ. 
Practique con la lectura de diversos textos durante 5 MINUTOS por día.


2- Lea media página de un libro con los dientes apretados.
Articule las palabras forzando la lengua, los labios y las mejillas.
Fuerce la pronunciación de forma que las palabras surjan
lo más claras y naturales que sea posible.
Practique cada día 5 minutos el ejercicio, 
conversando con personas de su confianza.
En su defecto, aumente el volumen de lectura
a DOS O TRES páginas al día.
No exceda estos tiempos de ejercicio.


3- Lea un texto destacando las consonantes como si fueran TRIPLES.
Separe las sílabas, pero no dilate los sonidos de las vocales.
Fuerce únicamente la sonoridad de las consonantes.
Practique por espacio de 3 minutos diarios.


4- Lea de viva voz una página de un libro,
pronunciando las palabras con absoluta claridad.
Al hacerlo mueva los músculos faciales,
destacando los movimientos de las cejas y de los labios.
Procure dar a la lectura ritmo y énfasis teatral.
Emita la voz cargada de aire cuando tenga que pronunciar notas bajas.
Practique cada día durante 10 minutos.

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